"Me decidí por COFARTE porque era una empresa que estaba empezando, tenía un buen futuro" Melchor Coello, lleva 45 años con nosotros ~ Cooperativa Farmacéutica de Tenerife

martes, 7 de julio de 2015

"Me decidí por COFARTE porque era una empresa que estaba empezando, tenía un buen futuro" Melchor Coello, lleva 45 años con nosotros

Melchor Coello, empleado de Cofarte
Seguimos nuestra serie de entrevista a los empleados de Cofarte que han vivido el comienzo de nuestra Cooperativa. Te contamos nuestra historia a través de sus ojos.

En esta ocasión, tenemos el placer de hablar con Melchor Coello Hernández, quien lleva 45 años formando parte de la Cooperativa. Así ha sido su experiencia, mil gracias por compartirla con todos nosotros.

Toda una vida... por Melchor Coello

Entre el 1 de abril de 1970, con 17 años. En aquella época no era como ahora. Las personas entraban a trabajar mucho antes. Terminabas cuarto curso y reválida y después la mayoría optaba por trabajar, porque las familias eran muy numerosas, no era como ahora, que tienes un hijo, normalmente, lo mínimo eran cuatro hijos. O sea, la vida era más dura y entonces había que empezar a trabajar cuanto antes.

Me decidí por COFARTE porque era una empresa que estaba empezando, tenía un buen futuro, iba en promoción y necesitaba mucha gente. Te tenían tres meses de prueba para ver cómo trabajabas y así si tú les gustabas te podías quedar. Se ve que les gusté, y hasta la fecha.

“Me gusta el cachondeo y la juerga más que a nadie, pero me considero una persona sobre todo honrada y seria”

Empecé en el departamento de compras cinco o siete meses. El jefe era D. Isidro García Torres. Y tuve dos compañeros, Daniel Ferrer y Marta Rosa Cuartero. El gerente era D. Carlos Martín García. Luego me llamaron de administración y hasta ahora. Recuerdo al señor Sosa (jefe de administración), a Pili, a Juan Olegario, a Ramón, a Iván Macías…

Han cambiado mucho las cosas porque entonces no había ordenadores, todo el trabajo administrativo se hacía a base de calculadoras. Se hacían muchas horas extra, muchísimas. Primero porque la cooperativa las necesitaba (porque si no el trabajo no salía), y segundo porque a ti te venía bien, ya que te aumentaba el salario.

El trabajo era prácticamente artesanal. Por ejemplo, la mudanza desde La Salle a la calle Garcilaso se hizo en fila india, en un domingo, pasándonos paquetes y cajas. Lo que más recuerdo es lo jóvenes que éramos, casi niños. Entonces el trabajo no me asustaba, ni a nadie. Un trabajo completamente distinto al de hoy. No tiene nada que ver. Era otra sociedad.

El verdadero cambio llegó con la informática. Antes la vida estaba prácticamente paralizada. Las calculadoras y las máquinas de escribir duraron años y años, sin que hubiera avances. Y de repente empezó la informática. Le cogimos mucho miedo de entrada, era una cosa nueva y nos asustaba. Fuimos a hacer unos cursos a “Audio Studio”, en la Plaza del Príncipe, y luego ya no me costó.

La Cooperativa ha pasado por varios sistemas informáticos. Empezó con IBM, con una empresa canaria que se llamaba “Consultores Asociados”, pero salió mal porque era muy complicado. Después nos fuimos a un programa que se llamó SEIFA, de Madrid, que funcionó muy bien. Después seguimos con CACHE y por último tenemos el SAP.

Todo es mucho más dinámico, ni mejor ni peor, sólo diferente. Si ahora yo fuera un chico de veinte años lo vería completamente normal, porque es lo que has conocido. A nosotros nos chocó de entrada pero hubo que ponerse al día.

"Había buen ambiente, y compañerismo, sobre todo bastante compañerismo"

De los primeros años de Cofarte guardo recuerdos buenos, buenísimos. Había buen ambiente, y compañerismo, sobre todo bastante compañerismo. Era un valor muy arraigado. Recuerdo que el Señor Sosa recibía dinero del banco, metía el sueldo en un sobre con tu nombre y te lo daba (unas 800 pesetas). Una compañera muy joven, María Emilia, perdió su sobre. Empezó a llorar porque su familia dependía de eso, y recuerdo que todos los compañeros pusimos dinero, y conseguimos reunir prácticamente todo el sueldo. Fue un acto de compañerismo muy bonito y nunca se me olvidará.

Otros recuerdo que tengo son los de Nochebuena. La celebrábamos nosotros mismos en la Cooperativa. Hacíamos una sangría, traíamos unas bebidas, turrones… y un compañero, Emilio, traía un tocadiscos. Lo poníamos allí, en un cuartito y a bailar y reírnos toda la noche. Lo pasábamos muy bien. También es verdad que uno tenía una edad muy bonita, ya después fueron pasando los años. De todas maneras, mi vida en la cooperativa ha sido buena.

A la gente nueva que entra en la Cooperativa le diría que a una empresa se entra a trabajar, a cumplir con el deber y que sean serios y honrados. Pienso que hay que escuchar a todo el mundo, porque todos tenemos algo que decir y que los problemas en la empresa se solucionan hablando. A mí me han respetado siempre y yo he respondido con mi trabajo. Me gustan las bromas, reírme, cantar, la música (sé tocar la guitarra y el timple) y he estado en grupos. Me gustan las parrandas, aquí hubo una época de parrandas buenísimas y todavía queda gente que lo vivió y lo sabe

Estoy en las puertas de jubilarme y lo que quiero es irme de aquí con un buen recuerdo y también dejar un buen recuerdo.

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